martes, 16 de junio de 2020

TUESDAY 16TH JUNE

16 de junio

- Hoy vais a leer otro cuento pero para que podáis entender algo, os dejo estas nociones de matemáticas pues la historia ocurre en el País de la Geometría.

Geometría es la parte de las matemáticas que se encarga de estudiar las figuras que se pueden formar en un plano o en el espacio a partir de puntos, líneas, planos y volúmenes.                                                

      

Cuerpos geométricos:             Icosaedro (cuerpo geométrico de 20  caras).


                   


 - Os encontraréis que algunas palabras que en principio son nombres comunes están escritas con mayúscula, eso es porque en este cuento pasan a ser nombres propios pues son los nombres de los personajes.


Y ahora....¡ a leer!



EL PAÍS DE LA GEOMETRÍA 

Había una vez un amplio país blanco de papel. El Rey de este país era el Compás. ¿Por qué no?

El Compás. Aquí viene caminando con sus dos patitas flacas: una pincha y la otra no.

“Jo jo jo jo jo, una pincha y la otra no”.

El Rey Compás vivía en un gran palacio de cartulina en forma de icosaedro, con dieciocho ventanitas. Cualquiera de nosotros estaría contento en un palacio así, pero el Rey Compás no. Estaba siempre triste y preocupado.

Porque para ser feliz y rey completo le faltaba encontrar a la famosa Flor Redonda.

“Jo jo jo jo jo, sin la Flor Redonda no”.

El Rey Compás tenía un poderoso ejército de Rombos, una guardia de vistosos Triángulos, un escuadrón policial de forzudos Trapecios, un sindicato de elegantes Líneas Rectas, pero... le faltaba lo principal: ser dueño de la famosa Flor Redonda.

El Rey había plantado dos Verticales Paralelas en el patio, que le servían de atalaya. Las Paralelas crecían, crecían, crecían... 

Muchas veces el Rey trepaba a ellas para otear el horizonte y ver si alguien le traía la Flor, pero no.

Había mandado cientos de expediciones en su búsqueda y nadie había podido encontrarla.


Un día el Capitán de los Rombos le preguntó:

–¿Y para qué sirve esa flor, señor Rey?

–¡Tonto, retonto! –tronó el Rey–. ¡Solamente los tontos retontos preguntan para qué sirve una flor! 

El Capitán Rombo, con miedo de que el Rey lo pinchara, salió despacito y de perfil por el marco de la puerta.


Otro día el Comandante de los Triángulos le preguntó:

–Hemos recorrido todos los ángulos de la comarca sin encontrarla, señor Rey. Casi creemos que no existe. ¿Puedo preguntarle para qué sirve esa flor?

–¡Tonto, retonto! –tronó el Rey–. ¡Solamente los tontos retontos preguntan para qué sirve una flor! 

El Comandante de los Triángulos, temeroso de que el Rey lo pinchara, salió despacito y de perfil por una de las dieciocho ventanas del palacio.


Otra tarde la Secretaria del sindicato de Líneas Rectas se presentó ante el Rey y tuvo la imprudencia de decirle:

–¿No le gustaría conseguir otra cosa más útil, señor Rey? Porque al fin y al cabo, ¿para qué sirve una flor?

–¡Tonta, retonta! –tronó el Rey–. ¡Solamente las tontas retontas preguntan para qué sirve una flor!

La pobre señorita Línea, temerosa de que el Rey la pinchara, se escurrió por un agujerito del piso.


Poco después llegaron los Trapecios, maltrechos y melancólicos después de una larga expedición.

–¿Y? ¿Encontraron a la Flor Redonda? –les preguntó el Rey, impaciente.

–Ni rastros, Majestad.

–¿Y qué diablos encontraron?

–Cubitos de hielo, tres dados, una regla y una cajita.

–¡Harrrto! ¡Estoy harrrto de ángulos y rectas y puntos! ¡Sois todos unos cuadrados! (Este insulto ofendió mucho a los Trapecios).¡Estoy harrrto y amarrrgado! ¡Quiero encontrar a la famosa Flor Redonda!

Y todos tuvieron que corear la canción que ya era el himno de la comarca:

“Sin la flor redonda no. Jo jo jo jo jo”.


Los súbditos del Rey, para distraerlo, decidieron organizar un partido de fútbol. Las tribunas estaban llenas de Puntos alborotados. Los Rombos desafiaban a los Triángulos.

En fin, ganaron los Triángulos por 1 a 0 (mérito singular si se tiene en cuenta que la pelota era un cubo). El Capitán de los Rombos fue a llorar su derrota en un rincón.

El Comandante de los Triángulos, cansado y victorioso, se acercó al Rey:

–¿Y? ¿Le gustó el partido, Majestad?

–¡Bah, bah!... –dijo el Rey, distraído, siempre con su idea fija–. No perdamos tiempo con partidos; mañana salimos todos de expedición.

–¿Mañana? Pero estamos muy cansados, señor Rey. El partido duró siete horas; usted no sabe cómo cansa jugar con una pelota en forma de cubo.

–Tonto, retonto, mañana partimos.


A la mañana tempranito el Rey pasó revista a sus tropas. Había decidido salir él mismo a la cabeza de la expedición. Rombos, Cuadrados, Triángulos, Trapecios y Líneas Rectas formaban fila, muertos de sueño y escoltados por unos cuantos Puntos enrolados como voluntarios.

Allá se van todos, en busca de la famosa, misteriosa y caprichosa Flor Redonda.

La expedición del Rey Compás atravesó páginas y cuadernos desolados, ríos de tinta china, espesas selvas de viruta de lápiz, cordilleras de gomas de borrar, buscando, siempre buscando a la dichosa flor.

Registraron todos los ángulos, todos los rincones, todos los vericuetos, bajo el viento, la lluvia, el granizo y la resolana.

–Me doy por vencido –dijo por fin el Rey. Quizás ustedes tenían razón y la dichosa Flor Redonda no exista. Quizá no eran tan retontos como yo pensaba. Volvamos a casita.

Cuando volvieron, el Rey se encerró en su cuarto, espantosamente triste y amargado.

Al rato entró la señora Línea a llevarle la sopita de tiza y se preocupó mucho al verlo tan triste. 

–Señor Rey –le dijo para consolarlo–, ¿no sabe usted que siempre es mejor cantar y bailar que amargarse?

Cuando la señorita Línea se hubo deslizado por debajo de la puerta, el Rey, que no era sordo a los consejos, dijo:

–Y bueno, probemos: la la la la... Y cantó y bailó un poquito.

Bailando, bailando, bailando, descubrió sorprendido que había dibujado una hermosa Flor Redonda sobre el piso de su cuarto. 

Y siguió bailando hasta dibujar flores y más flores redondas que pronto se convirtieron en un jardín.


“Jo jo jo jo jo”, y la Flor la dibujó.


En El país de la geometría 

Fecha de publicación original: 1987

Autor: María Elena Walsh

 

 


domingo, 14 de junio de 2020

MONDAY 15TH JUNE

GOOD MORNING 2ºA!!                                      GOOD MORNING 2ºB!!!

15 de junio


Comienza la última semana del curso 2019 - 2020. Éste ha sido un curso especial, extraño…¡qué le vamos a hacer!

Algunos/as habéis trabajado muchísimo así que esta semana vamos a dedicarla a leer cuentos.

Hace pocos días trabajasteis una lectura sobre Maria Elena Walsh pero no sólo se dedicó a escribir poemas y cuentos infantiles, también fue  cantautora, dramaturga y compositora


 Estos días voy a insistir un poco en que conozcáis algunos de sus cuentos .

(Si hay algo que no entendáis, podéis preguntar a los mayores de casa o igual alguno de vosotros se atreve a buscarlo en internet).


Aquí va uno de sus cuentos cortos. Espero que os guste.


                                   1. LA PLAPLA

 

Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas “emes”, orejudas “eles” y elegantísimas “zetas”.

De pronto vio algo muy raro sobre el papel.

–¿Qué es esto?, se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.

Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.

Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.

Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.

Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:

–¡Ay!

Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos y ya van tres.

Pegando la nariz al papel preguntó:

–¿Quién es usted señorita?

Y la letra caminadora contestó:

–Soy una Plapla.

–¿Una Plapla?, preguntó Felipito asustadísimo, ¿qué es eso?

–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.

–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.

–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.

–¿Y qué hago con la Plapla?

–Mirarla.

–Sí, la estoy mirando pero... ¿y después?

–Después, nada.

Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.

Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a la maestra, gritando entusiasmado:

–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!

La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco.

Pero no.

Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.

Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.

Ese día nadie estudió.

Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primer grado, se dedicaron a contemplar a la Plapla.

Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.

Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.

Qué le vamos a hacer, así es la vida.

 

Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?

 

En Cuentopos de Gulubu 

Fecha de publicación original: 1967

Autor: María Elena Walsh

 

ENGLISH



Summer activities - English ESL Worksheets

jueves, 11 de junio de 2020

FRIDAY 12TH JUNE

¡Buenos días 2ºA!                   ¡Buenos días 2º B!

Tarea 12 de junio

Fíjate en este vídeo:







Ahora vas a escribir todas las operaciones que se ven en él (sumas o restas) en tu cuaderno o en una hoja.

                       

                                                                                                                                                                                                       

  12


11 + 1 = 12 




  •  


                                                                                                                                                                                        

  6


12 - 6 = 6




  •                                  

 


                                                                                                                                                                                             

  13


12 + 1=13

  •                      

  •                

  •                      

  •    




It´s twelve o´clock


It´s twelve fifteen


It´s twelve thirty




¡FELIZ FIN DE SEMANA!

¡FELICIDADES MIKEL!

¡FELICIDADES MARINA! 

PASAD MAÑANA BUEN DÍA






miércoles, 10 de junio de 2020

THURSDAY 11TH JUNE

Tarea 11 de junio

Lee bien esta lectura y contesta las preguntas.

https://drive.google.com/file/d/1ltI6NE66fpl5hA0F1cNg_yIL0_OjaFUD/view?usp=sharing



Otro poema de María Elena Walsh para que lo leais ¡ A ver quien encuentra algo conocido!


                 El twist del mono liso: poema infantil de María Elena WalshPoema del mono liso de maría elena walsh

 

¿Saben saben lo que hizo

el famoso Mono Liso?

A la orilla de una zanja

cazó viva una naranja.

¡Qué coraje, qué valor!

Aunque se olvidó el cuchillo

en el dulce de membrillo

la cazó con tenedor.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.

A la hora de la cena

la naranja le dio pena,

fue tan bueno el Mono Liso

que de postre no la quiso.

El valiente cazador

ordenó a su comitiva

que se la guardaran viva

en el refrigerador.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.

Mono Liso en la cocina

con una paciencia china

la domaba día a día,

la naranja no aprendía.

Mono Liso con rigor

al fin la empujó un poquito

y dio su primer pasito

la naranja sin error.

La naranja, Mono Liso,

la mostraba por el piso,

otras veces, de visita,

la llevaba en su jaulita.

Pero un día entró un ladrón,

se imaginan lo que hizo,

el valiente Mono Liso dijo:

“Ay, qué papelón”.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.

A la corte del Rey Momo

fue a quejarse por el robo,

mentiroso, el rey promete

que la tiene el gran bonete.

Porque sí, con frenesí

de repente dice el mono:

“Allí está detrás del trono

la naranja que perdí”.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.

Y la reina sin permiso

del valiente Mono Liso

escondió en una sopera

la naranja paseandera

Mono Liso la salvó

pero a fuerza de tapioca

la naranja estaba loca

y este cuento se acabó.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.

La naranja se pasea

de la sala al comedor.

No me tires con cuchillo

tírame con tenedor.